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Editorial. El saludo de los legionarios

  • 04 Oct 2021
  • Opinió
per Toni Rodriguez Pujol
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En la primera sesión de los Diálogos sobre el futuro de la prensa en el siglo XXI organizada por Intermèdia en el Palau Macaya con la colaboración de la Fundación La Caixa y el apoyo del Col·legi de Periodistes y Dircom Catalunya, tres directores de tres importantes diarios de Barcelona coincidieron en decir que los consejos de redacción de hoy en día ya no son el combate feroz entre machos alfa que habían sido hasta hace poco, sino un debate sereno y documentado entre diferentes opiniones y puntos de vista.

Por su parte, Federico Laloux explica que el Ejército y la Iglesia -a quien se habrían podido añadir los Medios de Comunicación- son ejemplos de organizaciones piramidales basadas en la jerarquía de un líder todopoderoso de obediencia indiscutible. En el extremo contrario están las organizaciones horizontales de última generación, basadas en la responsabilidad personal y colectiva, la autogestión y la eficiencia. Las primeras son organizaciones «red». Las últimas, son «teal». Ahora, cada vez más, en las redacciones las decisiones se toman por consenso, tras analizar los datos que proporcionan digitalmente sus propios lectores: preferencias temáticas, orden de lectura, opinadores más respetados, etc. El futuro, sin duda, es «teal».

Pero la sorpresa salta cuando te llega al iphone un «Ejército Talk» en el que sale un Suboficial Mayor llamado Alejandro Ponlla, profesor de la Escuela de Líderes del Ejército hablando a un grupo de alumnos uniformados sobre » Mando, Autoridad y Liderazgo, y explicando que apenas ingresado en la Academia recibió el mejor consejo posible: «hazte merecedor del saludo de tus legionarios». Es decir, si quieres liderar de verdad, sé competente, haz que confíen en ti y procura ser su ejemplo a seguir.

Según decía el escritor y periodista Ryszard Kapuscinski, para ser un buen periodista hay que ser una buena persona. Antonio Franco fue un profesional de la información extraordinariamente competente que no buscaba su lucimiento personal, pero sabía sacar lo mejor de cada uno, tenía la confianza de todos y, sin proponérselo, era un ejemplo a seguir.

Antonio Franco era una buena persona que se dedicó al periodismo.

Larga vida, pues, al Periodismo y la Comunicación y feliz mes de octubre.