Algunos de nuestros clientes y ex clientes de estos últimos 35 años valoran (y así lo expresan en nuestro libro de cumpleaños de próxima publicación), la importancia de disponer de una mirada externa y colaborativa en temas de comunicación, capaz de realizar aportaciones, diagnosticar estados de opinión, establecer y ejecutar estrategias y definir acciones en favor de la reputación de sus organizaciones.
Se trata de una mirada que es necesario compartir y armonizar con el equipo directivo y sobre todo con la dirección interna de imagen y comunicación, que permita construir políticas firmes y seguras de elaboración y proyección de mensajes a los públicos objetivo de cada caso concreto.
Públicos objetivo? ¿De qué públicos objetivo estamos hablando?
Hay públicos de muchos tipos. En primer lugar, está el público general, que, más allá de la política o el fútbol, se interesa por otras cuestiones de interés común. Es lo que interesa a grandes fabricantes de productos y servicios de consumo como pueden ser, por ejemplo, los productos alimenticios en un campo o los servicios de ocio y turismo en el otro.
En ambos casos, los canales de comunicación más adecuados suelen ser los grandes medios de comunicación escrita, digital o audiovisual, las redes sociales, el marketing y la publicidad. Y en ambos casos, la gran dificultad del comunicador no está en localizar públicos objetivo, sino en identificar los valores verificables que conecten realmente con las necesidades o aspiraciones del gran público potencialmente consumidor y hagan atractiva una oferta diferenciada frente a las ofertas de un número considerable de competidores.
En cambio, en el caso de servicios o productos más focalizados en resolver necesidades o aspiraciones más concretas, cualquier plan de comunicación debe iniciarse precisamente por la identificación de públicos potencialmente interesados en esas ofertas específicas.
Por supuesto, tanto en un terreno como en otro, el objetivo es la conexión emocional, la identificación de valores y finalmente la transmisión y adquisición amable de los bienes objeto de comercio.
Comunicación y comercio, al fin y al cabo tienen la misma raíz semántica y responden a la misma finalidad: la construcción de comunidad que, mira por dónde, es una palabra que tiene la misma raíz.
Se trata de una tarea que pide colaboración, elaboración común de estrategias, conexión directa con los equipos directivos, y sin lugar a dudas, una mirada externa de profesionales capaz de ampliar y reflejar el esfuerzo de los responsables internos de las organizaciones.
Una tarea que hace más de 35 años Intermedia tiene el placer de desarrollar responsablemente en favor de su comunidad de amigos y clientes.
¡Feliz mes de julio!